n.n de mis obsesiones y otras costumbres raras n.n: dinero
Mostrando entradas con la etiqueta dinero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dinero. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de mayo de 2015

The curse of greed

Hacia tiempo que no me sentía como hoy.
Anoche, me acosté temprano, antes de las 10. Aunque estaba viendo Fairy Tail, me entro un sueño horrible y lo único que quería era dormir. Me arregle y en menos de 10 min ya estaba acostada soñando con quien sabe que.
Me desperté un par de veces en la noche. Una de las tantas fue para bajar a la Elly de la cama. Otra fue cuando mi papá entro al cuarto a despedirse desde la puerta cuando se va a trabajar. Eran las 4:40 am.
Después se me espanto el sueño. Di una vuelta por la casa y me sentía tan perturbada. Raro.
Fui al cuarto de mi mamá, me acosté en su cama y le dije "no tengo sueño, es tan raro" y me quede dormida. A las 7 am me levante y me fui a mi cama y seguí durmiendo. Me desperté hasta las 10 y porque mi hermana hizo mucho ruido al regresar de bañarse.
En todo el día, he sentido tanta ansiedad.
Desayune, tome chocolate. Me dio taquicardia. Encontré un chocolate que me había regalado un niño el día del cariño y me lo comí. Me resulto tan dulce que me hice una taza de consomé.
Después fui a mi cuarto y dormite otro rato.
Es definitivo. Esto es depresión.
De donde rayos salio! Tantas ganas tengo de tener dinero? La respuesta es: SI! Ahuevos que quiero dinero!
Aunque trabajar me resultaba tan pesado, me sentía tan bien al pensar en que podría ahorrar para todas esas cosas que quiero y que por el momento parecen imposibles.
Mi casa.
No tener TANTAS deudas.
Verme mejor.
Ayudar a mis papas.
Vivir economicamente más tranquila.
Odio tener 23 años y sentir que la vida me supera, que no voy a poder hacer todo lo que quiero y no soy la mitad de lo que quiero.
Por el dinero.
Por otro lado pienso, soy feliz?
Pues de hecho, hasta antes de pensar que quería dinero, si lo era.
Estaba bastante satisfecha con mi vida como maestra, estudiando y haciendo todo lo que hago.
Pero de repente es como si una maldición me hubiera alcanzado.
Decidí llamarla codicia.
Todas esas cosas que quiero, que no tengo y lo mas interesante es que NO LAS NECESITO!
No necesito una casa gigante con el árbol en el patio, no necesito dinero para verme mejor y aunque ayudar a mis papas seria bueno, considero que meterme a ayudarlos seria tomar responsabilidad por sus malas decisiones.
Y eso es lo que tengo que aprender, a tomar buenas decisiones sobre el dinero desde ahorita. A vivir con lo que tengo. No es conformismo lo mio, por que en ningún momento me voy a quedar quieta esperando a que el dinero llegue a mi.
Pero quiero pensar que puedo vivir de lo que me gusta, aunque no me de tanto dinero como me gustaría tener.
Y ese es el punto, el dinero no es la felicidad, la felicidad la decido yo.
Si soy feliz esclavizada trabajando en un call center ganando mucho.
Si soy feliz jugando y cantando con mis niños ganando poco.
Esas sonrisas, esos besos, esos abrazos que me dan los niños valen mas que los cientos de quetzales para mi, para mi vida, para mi alma.
El dinero no es la felicidad, hacer lo que te gusta y que eso te de para comer si. Aunque comas huevo y frijol mañana tarde y noche. La alegría de hacer lo que te gusta no se paga ningún dinero.

lunes, 2 de abril de 2012

de las sonrisas y el precio de mi libertad

Hola soy Mafe! Si, la Mafe que todos uds conocen pero con ligeros cambios.

Mis días en este año han procedido en un orden tan natural, tan tranquilo. Como si se hubiera hecho un plan. Quizás es que todo ha sido menos dramático que el año pasado y por eso siento que todo va bien.

Ya llevo 3 meses en la universidad y soy tan increíblemente feliz que no me lo creerían. Me gusta todo lo que aprendo, soy feliz de poder entender lo que la persona frente al pizarron dice. No se me ha hecho facil esto de ser "responsable" pero lo intento con todas mis fuerzas, porque quiero saciar estas ganas dentro de mi de ayudar a niños como yo. Creo que este deseo me impulsara siempre, mientras sea mi autentica yo, nadie podra tenerme. 

Hace ya un mes que empece a trabajar con unas gentes en un museo medio popular. Me gusta mucho mi trabajo, no tengo que pensar demasiado, solo repetir lo mismo todos los días. "¿No que no te gustaba la rutina pues?" han de pensar uds. pero la rutina me da estabilidad. Y me encanta trabajar en un lugar donde hay grama, donde hay arboles, donde puedo respirar. En mi mente es un lugar tan lejano al encierro de mi casa y a lo que representaba, es un pequeño paraiso. Ademas, ¿adivinen que?
¡Trabajo con gente! Si, veo mucha mucha gente, tengo la oportunidad de hablar con ellos, de bromear, de sonreír. Y están los niños, que son lo mejor de todo.  Durante tres dias a la semana tengo a mi cargo a grupos de niños/adolescentes para hacerlos sonrier durante unos minutos  Es que la sonrisa es tanto para mi. Para alguien que conoce tan de cerca la tristeza y la soledad, la calidez de una sonrisa vale mas que para cualquiera. Se los digo, las sonrisas son lo mejor del mundo. Y en los niños, la sonrisa es tan perfecta. ¿Cuando deje de ser una niña? Ya no lo recuerdo, pero cuando estoy con ellos no lo extraño tanto.

Desde hace unos meses tambien, me he vuelto fanatica del kpop del cual espero hablarles en algun otro post mas adelante. Esta musica me hace tan increiblemente feliz, siempre que la escucho me provoca levantarme de la silla y bailar de felicidad. ¿Una estupidez verdad? Pero si me hace feliz, que jodidos.


Un dia de estos, no recuerdo cuando exactamente, cai en la cuenta que ya no soy tan adolescente sino mas una joven/adulta o como quieran decirle. Veo a mi alrededor y veo los beneficios que tienen muchas personas de mi edad: libertad. Van y vienen con sus amigos a donde desean. En cambio yo no tanto. Me siento todavía como un cachorrito amarrado en el patio de enfrente. Si puedo correr por aquí y por alla, puedo jugar con otros perros, pero no puedo ir muy lejos. 

Aparentemente la libertad que deseo, solo se me sera permitida cuando el trabajo que tengo me de dinero. ¡Ay el dinero! Desde siempre lo he odiado porque separa a un humano de otro haciendole creer al que tiene mucho que vale mas que el que tiene poco. Y ahora encuentro que mi libertad tiene un precio: dinero. Y como no tengo dinero, no soy libre. 

Aun así, cuando estoy trabajando y me subo a la montañita que hay en ese lugar, cuando siento el viento alborotar mi pelo y los rayos del sol de la mañana chamuscar de apoco mi piel, cuando me doy cuenta que puedo respirar y sentir y vivir. Soy feliz.